sábado, 08 de agosto de 2009

UN ACERCAMIENTO PASTORAL A LA LECTIO DIVINA DEL XIX DOMINGO ORDINARIO.

9 de Agosto de 2009

“Llámase a sí mismo Pan de vida, porque sustenta nuestra vida, tanto la presente como la futura; por lo cual añadió: ¡El que coma de este pan vivirá para siempre! Y pan llama aquí, o bien los dogmas saludables y la fe en El, o bien su propio Cuerpo”.

San Juan Crisóstomo

“La fe da la inteligencia de este misterio (Juan vi. 35, 47).
No basta saber qué linaje de don es el que recibimos de Jesucristo, sino que también es necesario saber de él dos cosas muy precisas. La una, el fruto que debemos sacar de él y la otra, cómo nos hemos de portar para sacar dicho fruto.”

(J. B. Bossuet, Meditaciones sobre el Evangelio, Ed. Difusión, Buenos Aires, pg. 333ss)


PRIMERA LECTURA

Con la fuerza de aquel alimento, caminó hasta el monte del Señor.

Del primer libro de los Reyes (19, 4-8)

En aquellos tiempos, caminó Elías por el desierto un día entero y finalmente se sentó bajo un árbol de retama, sintió deseos de morir y dijo: “Basta ya, Señor. Quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres”. Después se recostó y se quedó dormido.

Pero un ángel del Señor llegó a despertarlo y le dijo: “Levántate y come”. Elías abrió los ojos y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y un jarro de agua. Después de comer y beber, se volvió a recostar y se durmió.

Por segunda vez, el ángel del Señor lo despertó y le dijo: “Levántate y come, porque aún te queda un largo camino”. Se levantó Elías. Comió y bebió. Y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.
Palabra de Dios.

Breve comentario

Elías, el más importante profeta de Israel, es aquello de esos personajes que una vez más reconocemos como aquel que huyendo de sus perseguidores da a parar al desierto. Me parece que en medio de situaciones extremas, nosotros a veces sentimos que no tenemos ninguna salida, al parecer nos dejamos llevar por la situación humana de sequedad, hambre, tristeza, angustia. Se narra una escena de la huida de Elìas de la reina Jezabel (esposa de Ajab, 875-854 a.C.) es un momento de desfallecimiento ante la aparente ausencia de Yahvè. Elías necesita reconfortar su fe y huye al Sinaì (Horeb). El Señor no lo abandona, le proporciona alimento para que siga su caminar por el desierto. Elías, desanimado del resultado de su ministerio huye porque «no es mejor que sus padres» en el trabajar por el reino de Dios y es mejor reunirse con ellos en la tumba (v.4). Cuando el hombre reconoce su debilidad, entonces interviene la fuerza de Dios (2Cor 12,5.9). Con el pan y el agua, símbolos del antiguo éxodo, Elías realiza su propio éxodo (símbolo de los cuarenta días, v.8) y llega al encuentro con Dios. Tal como está narrado este episodio de Elías nos habla del camino, de los empeños, de las tareas demasiado grandes para hacerlas con las propias fuerzas y de la necesidad de caminar apoyados en las fuerzas del alimento que nos mantiene.

 

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 33

Respuesta: Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Bendeciré al Señor a todas horas, / no cesará mi boca de alabarlo. / Yo me siento orgulloso del Señor, / que se alegre su pueblo al escucharlo.

Proclamemos la grandeza del Señor / y alabemos todos juntos su poder. / Cuando acudí al Señor, me hizo caso / y me libró de todos mis temores.

Confía en el Señor y saltarás de gusto; / jamás te sentirás decepcionado, / porque el Señor escucha el clamor de los pobres / y los libra de todas sus angustias.

Junto a aquellos que temen al Señor / el ángel del Señor acampa y los protege. / Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. / Dichoso el hombre que se refugia en Él.

 

SEGUNDA LECTURA

Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.

De la Carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4, 30–5, 2)

Hermanos: no le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para el día de la liberación final.

Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo.

Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.

Palabra de Dios.

Breve comentario

¿Qué es lo que el cristiano debe evitar (aspecto negativo) o debe hacer (aspecto positivo)?

Así, el cristiano puede trabajar en la edificación de la iglesia y no entristecer al Espíritu rompiendo la unidad (4,25-32a; 4,3). Este modo de vivir encuentra su fundamento en aquello que Cristo ha realizado o el Padre ha cumplido por Cristo. Vivir de manera cristiana y vivir en el amor como Cristo y el Padre (cf. Mt 5,48). Como el Padre perdona, así debe hacer el cristiano (v. 32b); Mt 6,12.14-15).

El discernimiento

Se continúa hablando de la renovación del creyente según Cristo. Según el texto se insiste en recuperar la armonía y paz espiritual

- Perdón mutuo

- Vivencia en el amor como Cristo nos amo primero.

- La entrega de Cristo, como oblación y víctima, es uno de los temas centrales de Pablo, es el alimento de Dios, es un don, un regalo, una ofrenda.  Como Cristo ama y se dona en sacrificio, así hace el cristiano. La unidad es fruto del sacrificio personal.

- El tema de la imitación de Dios, consecuencia y expresión de ser hijos suyos, revela la referencia evangélica de esta exhortación de Efesios (cf. Mt 4,43-48).

- El Espíritu es el elemento determinante del comportamiento cristiano.

EVANGELIO

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (6, 41-51)

En aquel tiempo, los judíos murmuraban contra Jesús, porque había dicho: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”, y decían: “¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que ha bajado del cielo?”.

Jesús les respondió: “No murmuren. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de Él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene la vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Palabra del Señor.

 

En todos estos domingos, meditamos sobre el origen y significado de la Eucaristía, y hoy el evangelio de Juan nos coloca frente a frente con Jesús en su realidad humana, en cuanto “Verbo hecho Carne”, y en su realidad divina, en cuanto “bajado del cielo”. Vamos a reconocer a Jesús, como pan vivo, pan de entrega, pan que se parte, se reparte y se comparte, me parece que ahí tenemos un gran misterio para profundizar en nuestra fe cada vez que celebramos, oramos y nos enfrentamos a este texto.

Este misterio de amor, de Dios por nosotros, que viene a nuestro encuentro en cada Eucaristía, él nos redime de nuestras carencias, del no valorar el sentido de nuestra vida. Podríamos decir que ayer, hoy y siempre esta empujándonos a vivir como sus Hijos.

Ayer: su entrega, su donación, su enseñanza, su predicación, su darse completamente como pan vivo. Hoy: en cada Eucaristía hacemos el memorial, actualizamos el misterio del pan vivo, lo vivimos según su plan, su voluntad, su querer, impulsados por el caminar de la fe, saboreamos sus misterios en medio de dificultades y el futuro: porque nos lanza a vivir con esperanza, saber que todo no termina acá en esta tierra, sabernos peregrinos, pero con la mirada puesta en él, solo así nos liberamos del tedio, del absurdo, de la falta de fe y esperanza en el futuro.   

  1. El evangelio nos enseña sobre la vida (10 veces aparece en el evangelio de san Juan), su significado y su identidad propia con Jesús.

¿Por qué lo judíos murmuran?

Porque ellos alejan a Dios del hombre; no creen en su amor, generoso y gratuito, que lo lleva a comunicarse. Los adeptos de la Ley o la Torá no conocen un Dios cercano, sino lejano, que hay que respetar por encima de cualquier principio religioso. El murmurar porque siendo un hombre, según ellos, está usurpando el puesto de Dios (cf. 5,18). Tal vez cuando queremos explicar este contexto de su situación el evangelista nos quiere mostrar que para ellos fue difícil admitir que Jesús sea el Hijo de Dios, no pude ser que ellos en el fondo se encuentran enceguecidos porque no aceptan que un Hombre -Jesús- pueda venir en nombre de Dios, no admiten que haga las cosas que hizo y fuera de eso diga que es el Hijo de Dios. Los adversarios –Judíos- no admiten en ultimas la condición divina de Jesús.

a)      ¿Quién es Jesús? (Identidad y procedencia) ante pregunta: “¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo puede decir ahora „he bajado del cielo?” (6,42). Ante la revelación sobre el origen de su vida y de su obra, comienzan una serie de preguntas contestatarias, calificadas por el evangelista de “murmuraciones” (término técnico de la Biblia para expresar las resistencias para creer).

b)      La respuesta de Jesús

Jesús no entra en la discusión sobre su origen divino o humano. Interrumpe el comentario de ellos, para poner al descubierto la actitud que delatan sus críticas. Para acercarse a Jesús hay que dejarse impulsar por el Padre; pero ellos no reconocen que Dios es Padre, dador de vida a los seres humanos.

  1. La invitación de Jesús

-          Jesús llama "Padre", aquel que lo designa como creador de vida; es él quien ha puesto en el hombre la aspiración a la vida plena y quien lo induce a encontrarla. ¿Será que nosotros nos hace falta fe, creer en sus obras y en su persona?

-          «Pues sí, os lo aseguro: El que cree posee vida definitiva. Después de la denuncia anterior, pronuncia Jesús una declaración solemne. Para el hombre, el efecto de la adhesión personal a él es poseer una nueva calidad de vida que, por su plenitud, es definitiva. Ella lo hace superar la muerte, asegurando así el éxito de su existencia. El éxito de su misión no es de este mundo, no tiene nada que ver con la fama, ni con el ganar poder o prestigio, Jesús, es el pan de la vida, se contrapone al maná, que no consiguió llevar al pueblo a la tierra prometida (Nm 14,21-23; Jos 5,6; Sal 95,7ss), y a la Ley, que, como fuente de vida, era llamada "pan". Se pensaba que el maná daba vida para este mundo; la Ley, para el mundo futuro. Pero es Jesús, como pan, quien desde ahora comunica al hombre la vida propia del mundo definitivo: la plenitud de vida, estar con Jesús, participar de su vida, comunión con Jesús el pan de vida, participar de su entrega en la cruz es el pan que da la vida al hombre.

-          En un momento determinado, el hombre debe hacer suyo este don permanente (comerlo); así evitará el fracaso (y no morir) en su vida. A través de lo humano (a veces nos dejamos llevar de tanta humanidad, fragilidad, debilidad… nuestra condición humana a veces está muy marcada por muchas situaciones propias de nuestra forma de ser, pero debemos mirar más allá para alcanzar la verdadera y definitiva vida en Jesús) sólo así, el don de Dios se hace concreto, adquiere realidad para el hombre. En ese pan de vida desborda toda capacidad humana (pan material) que sobrepasa nuestras fuerzas y nos da el verdadero pan espiritual.

-          El ser humano, llamado a trascenderse a sí mismo, tiene que esforzarse también continuamente para que su ciclo de vida no se quede sólo en lo material. Este esfuerzo implica cultivar varias cosas importantes en la vida espiritual:  vida en oración, comunión en la Iglesia, recibirlo personalmente en la Iglesia.

-          Así pues, el conocimiento y aceptación de la propuesta de Jesús alimenta esa dimensión trascendente del ser humano, que es la entrega total y absoluta a la voluntad del Padre; y la voluntad del Padre no es otra que la búsqueda y realización de la Justicia en el mundo en todos los ámbitos (Reinado de Dios), para que haya «vida abundante para todos» (Jn 10,10) y alcance para todos (debemos ensanchar nuestro corazón y nuestra vida al servicio y generosidad). Es el pan que se parte y se comparte para todos, alcanza y sobra…

-          La acción del Señor no se da fuera de nuestra humanidad, el Espíritu sopla donde quiere y hace lo que quiere en el corazón del hombre. En Jesús, Dios se expresa en la historia y manifiesta su voluntad de diálogo con la humanidad. Es en el hombre y en el tiempo donde se encuentra a Dios, donde se le acepta o se le rechaza.

-          Jesús dará su carne (entrega en la cruz) "para que el mundo viva". La expresión supone que la humanidad carece de vida, es decir, lleva una vida que no merece ese nombre.

Aporte pastoral

La objeción de los judíos reflejaba el escándalo que provoca el Hombre-Dios. Mientras Dios pone todo su interés en acercarse al hombre y establecer comunión con él, el hombre tiende continuamente a alejarlo de su mundo, relegándolo a una esfera cerrada y transcendente. Es necesario abrirse a Dios, a fin de que Dios pueda obrar sobre le corazón de todo hombre.

-          Tomar del pan de vida es vivir la vida divina que Dios nos da  y es comprometernos con el plan salvador de Dios que quiere que todos vivan y vivan en abundancia. La palabra vida encierra todo el designio de felicidad que Dios tiene para el ser humano ya, desde ahora y para siempre en la participación de la cena del Señor.

En la Eucaristía el creyente recibe “el pan de vida”, que es, a su vez, memoria de la muerte de Cristo en la cruz. La muerte de Cristo en la cruz (carne) se convierte en sacrificio incruento (paz) para la salvación, la paz y la esperanza de la eternidad.

Mediante este alimento espiritual, puede ser auxiliada la plenitud de vida de Jesús que garantiza y anticipa la posesión de la vida eterna. Solo el que se adhiere a él, participa de su comunión, el tema no es sólo espiritual, porque podríamos pensar en este domingo en predicar sobre la comunión espiritual, cosa que no estaría descabellado, pero más importante es predicar sobre el pan del cielo, el pan verdadero y del amor es Jesús objeto de ese amor por los hombres, que traspasa y va más allá de cualquier frontera que le queramos poner en nuestra vida, es que come mi carne tiene vida eterna, participa de mi comunión sacramental: el pan es su misma carne, su cuerpo, será entregado a la muerte en la cruz para dar la vida del mundo y nosotros participamos de esta vida en la medida en que estemos dispuestos a aceptar nuestros límites humanos y dejar que la gracia del Señor nos muestre su camino.

El ultimas, el proceso que debemos hacer es el del verdadero discípulo que establece la relación profunda con su Maestro (Jesús) en la Eucaristía, en donde se “ve” a los ojos de la fe la unión de Jesús con su padre. Esta es la vida eterna que te conozcan a ti y a tu Hijo y a aquel a quien se lo quiera revelar. Celebrar la eucaristía significa para la Iglesia poseer los signos auténticos del amor y del conocimiento que unen al Hijo con el Padre y que nos une a nosotros con el Hijo.

La Eucaristía es ese signo decisivo porque representa la respuesta perfecta del Hombre-Dios a su Padre, y encierra la respuesta de la Iglesia a la exigencia de fidelidad y de amor. Solo así somos fieles a esta vivencia en nuestra vida. 

Preguntas del texto para meditar en nuestro corazón

¿Aceptamos o no aceptamos la humanidad de Jesús? (Jesús verdadero Dios y verdadero hombre)

¿Seguimos afirmando que todo lo humano es malo?

¿El cuerpo es una cárcel para el alma (el dualismo de la filosofía platónica)?

¿Estamos llamados y tenemos sed de infinito para alcanzar la verdadera vida (pan vivo)?

¿Seguimos insistiendo en que Dios está lejos y que para acercarse a Dios hay que alejarse del mundo y del hombre?

 

Otras Homilías para jóvenes  

El Santo Cura de Ars, el Santo Padre Pío y la Santísima Eucaristía

Cuando San Juan Vianney llegó a la villita insignificante de Ars, alguien le dijo con amargura: "¡Aquí no hay nada que hacer!", y el Santo le replicó: "Por lo tanto, hay mucho por hacer." E inmediatamente comenzó a actuar. ¿Qué fue lo que hizo? Se levantaba a las 2:00 de la mañana e iba a orar cerca del altar en la Iglesia obscura. Recitaba el Oficio Divino, hacía su meditación y se preparaba para la Santa Misa. Después del Santo Sacrificio de la Misa, hacía su Acción de Gracias y permanecía en oración hasta el mediodía. Siempre permanecía en oración a arrodillado en el piso sin soporte alguno, con el Rosario entre sus dedos y sus ojos fijos en el Tabernáculo.
Las cosas siguieron así por un corto tiempo. Pero entonces... tuvo que empezar a cambiar su horario; y las cosas llegaron a tal punto, que se requirió un cambio completo en su programa. Jesús Eucarístico y la Santísima Virgen María, atrajeron poco a poco almas a esa pobre parroquia, hasta el punto de que la Iglesia no parecía bastante grande para contener la multitud, y el Confesionario del Santo Cura se vió inundado con hileras interminables de penitentes. El santo cura se vió obligado a escuchar confesiones por 10, 15 y hasta 18 horas diarias. ¿Cómo fue que se logro tal transformación? Esta había sido una Iglesia pobre, con un altar sin usarse por mucho tiempo, un Tabernáculo vacío, un confesionario anticuado, y un sacerdote de poco talento, sin medios para hacer nada. ¿Como pudieron estas cosas sufrir un cambio tan asombroso en esa villita obscura?

Podemos hacer la misma pregunta estos días, refiriéndonos a San Giovanni Rotondo, un pueblo en Gargano, Italia. Hasta hace unas pocas décadas, era un lugar obscuro, ignorado entre los despeñaderos escabrosos de un promontorio. Hoy día, San Giovanni Rotondo es un centro de vida espiritual y cultural, y su reputación es internacional. También aquí hubo un fraile enfermizo y poco prometedor, un Convento antiguo y malgastado, una Iglesia descuidada y un Tabernáculo siempre abandonado en el que este pobre fraile se acababa entre sus dedos las cuentas del Rosario, en una recitación incansable.


¿Cómo se realizó el cambio? ¿Qué fue lo que causó la maravillosa transformación que vino a Ars y a San Giovanni Rotunda, al grado que cientos de miles y quiza millones de personas, han ido ahí de todas partes del mundo? Sólo Dios pudo lograr tales transformaciones, usando según Su manera, "y aun lo que no es, para destruir lo que es." (1 Cor. 1:28) Todo se debe a Él, al poder divino e infinito de la Eucaristía, a la gran fuerza de atracción que irradia de todo Tabernáculo, y que irradió de los Tabernáculos de Ars y San Giovanni Rotundo, y que tocó a las almas por medio del ministerio de esos dos sacerdotes, verdaderos "Ministros del Tabernáculo y Distribuidores de los misterios de Dios." (1 Cor. 4invasor

http://www.cafarus.ch/lib1esp.html

Cuando el respeto para la Eucaristía baja, también los otros sacramentos bajan. Hay menos bautizados, las confesiones bajan, menos jóvenes quieren casarse y por supuesto, hay menos vocaciones para el sacerdocio. Pero cuando hay reverencia para con la Eucaristía, los otros sacramentos florecen. Se puede ver por ejemplo la arquidiócesis de Guadalajara que llegó a tener mil setecientos seminaristas. No es coincidencia que tienen un templo enorme que se llama el expiatorio donde hay Adoración Eucarística día y noche. 

www.geocities.com

 


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Publicado por wjsossa @ 4:35
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