martes, 21 de julio de 2009

 Grupo juvenil ICTUS

LA COMUNIDAD MATEANA DE DISCÍPULOS DE JESÚS

“Vayan y hagan discípulos a todas las naciones y bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28,19-20)

1. Contextualización de san Mateo

La mayor parte de los estudiosos sostiene que el evangelio de Mateo se escribió al menos 10 años después del 70 dC, una fecha que marca como una especie de división para la Iglesia primitiva, cuando las legiones romanas sofocaron la revuelta hebrea en Palestina, destruyendo el Templo y cambiando para siempre el rostro del judaísmo y del cristianismo hebreo (año 68-70, Biblia de Jerusalén).

La Iglesia de Mateo parece tocada por este tipo de tensiones, y puede suceder que una de las finalidades principales del Evangelio sea el de afrontar las angustias y las esperanzas que surgían en este importante giro de la historia.

El Evangelio de Mateo, según la intención del autor, se escribe en dos partes: una primera parte (caps. 4 a 16) narraría, como Marcos, el anuncio que hace Jesús del reino de Dios mediante enseñanzas y curaciones, con la preparación lejana de la Iglesia y en una segunda parte (caps. 16 a 28), cómo el Maestro, ante su pasión, reúne a sus discípulos para formar la comunidad testigos del reino.

& La experiencia del resucitado en la Iglesia de Mateo

Pero el evangelio de Mateo no se limita a referirnos la historia de Jesús: refleja también la experiencia de la comunidad después de la resurrección, incluyendo las experiencias particulares de la Iglesia de Mateo.

De este segundo punto de observación, la oposición a Jesús asume un nuevo significado. Como ya había observado antes, las relaciones de la Iglesia de Mateo con la reformas del Judaísmo fariseo del período posterior al año 70, eran tensas.

Es probable que parte de la amargura que se advierte en las discusiones entre Jesús y sus adversarios se derive de esta última ruptura entre la sinagoga y el cristianismo hebreo, una ruptura de familia.

El hecho de que Mateo se centre en los fariseos, considerados como los más fuertes adversarios de Jesús, también se puede deber al hecho de que estos eran los jefes con los cuales la comunidad de Mateo tenía mayores contactos

Algunos problemas sobre los cuales se detiene Mateo también pueden reflejar el tipo de acusaciones y contra-acusaciones que separaban a los cristianos de los hebreos en tiempos del evangelista.

 

2. La propuesta mateana

En el evangelio de Mateo, desde el preludio, la muerte de Jesús se esboza ante los ojos del lector. El nacimiento de Jesús está circundado por una atmósfera tensa por el peligro que representa Herodes en la persecución del Mesías recién nacido. Tenemos la matanza de los inocentes, y la familia de Jesús es obligada a huir. Cuando Jesús comienza su ministerio público, es tentado por Satanás en el desierto y recibe la noticia, nada tranquilizante, del acecho de Satanás.

Cada etapa del ministerio de Jesús, la enseñanza y los milagros está marcada por la fría hostilidad de las autoridades. Mientras Jesús conduce a sus discípulos de Galilea a Jerusalén, la cruz llama, muda, como un cáliz repugnante. Y cuando Jesús entra en la ciudad de David y en el tiempo de Herodes, la furia de los adversarios rompe los diques. La traición de Judas ofrece la ocasión que habían buscado, y entonces ha comenzado la dura prueba de la pasión.

 

3. El discipulado en san Mateo

Todo el evangelio ha sido pensado y elaborado para ser leído y vivido en comunidad de discípulos de Jesús.

3.1. ¿Cuál es el mensaje del Maestro en la comprensión entre la comunidad de discípulos de los años treinta y la comunidad mateana?

Los pasajes que nos acercan a la pregunta del perfil del discípulo en Mateo.

a) El llamado de los primeros discípulos (Mt 4, 18--22)

b) El discurso de la montaña (Mt 5, 1-7,28)

c) Entre la sección narrativa de los milagros (Mt 8, 1-9,38)

d) El discurso y el testimonio (Mt 10, 1-11,1)

e) La sección narrativa entre el discurso de la misión y el discurso parabólico (Mt 11,2-12,50)

f) El discurso parabólico (Mt 13,1-53)

g) La sección narrativa entre el discurso parabólico y el discurso eclesial (Mt 14,1-17,21)

h) El discurso eclesial (Mt 17,22-18-35)

i) La sección narrativa entre el discurso eclesial y el discurso escatológico (Mt 19,1-23,39).

j) El discurso escatológico (Mt 24,1-25,46)

k) El relato de la pasión y de la resurrección (26,2-28,20)

3.2. ¿Cuáles son las características de los discípulos en el evangelio de Mateo?

El discipulado puede ser estrechamente entendido como discusión técnica de la relación histórica Maestro–discípulo. Pero el evangelio no se queda aquí, sino considera esta realidad más ampliamente, es decir, como un modo de experiencia cristiana, que es la propia comprensión de los cristianos creyentes primitivos, como fieles seguidores de Cristo; esto requiere, implica e impone un modo de vida.

3.3.  “La vía de la justicia” – Vía de la Cruz

La “vía” del Hijo del hombre, así como la del Bautista, era una vía de justicia (ver 21,32: “Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia&rdquoGuiño. Este camino conduciría inevitablemente a la cruz.

De amanera análoga a la teología de Marcos, Mateo presenta el ministerio de la Cruz como direccionado sin alternativas hacia Jerusalén y la cruz.

Desde el capítulo 16 en adelante, cuando tenemos la primera predicción solemne de la pasión (16,21), el foco del relato se desplaza hacia la pasión misma, que Jesús sufrirá en Jerusalén.

Este viaje es altamente evocativo. Es la “vía” sobre la cual debe caminar el discípulo para participar en la misión de Jesús (16,24). La cruz, por lo tanto, no es un mero instrumento de muerte, ni una conclusión arbitraria de la vida de Jesús. La muerte de Jesús sobre la Cruz está presentada como el resultado o la consecuencia definitiva de toda la misión del Hijo de Dios. La ofrenda libre de la vida de Jesús, iniciada durante su ministerio hecho de enseñanzas y de milagros, alcanza su momento terminal en la cruz, cuando su misma sangre sea derramada por muchos (26,26-29).

Las predicciones de la pasión que dominan el viaje de Galilea a Jerusalén son un expediente crítico para llevar a interpretar de esta manera la muerte de Jesús.

Iniciadas en Cesárea de Filipo, cuando Jesús le pregunta a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (16,14), estas predicciones detalladas de la pasión y resurrección canalizan el flujo de la narración hacia el culmen de la misión de Jesús en Jerusalén. Estos discursos clarifican la identidad de Jesús, insistiendo en el hecho de que la cruz revela el núcleo más profundo del compromiso de Cristo por dar la vida por el bien de muchos. No obstante la terquedad de Pedro y la perplejidad de los otros discípulos, esta enseñanza es subrayada con fuerza: “Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día” (16,21).

La protesta de Pedro (16,22-23) es rechazada enérgicamente por Jesús, quien enuncia enseguida –como hace siempre después de cada una de las predicciones- una enseñanza vigorosa en la cual identifica el seguimiento con la aceptación de la cruz: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida por mí, la encontrará. Pues, ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O, ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida?” (16,24-26).

Tenemos la segunda predicción de la pasión (17,2-23) cuando Jesús y sus discípulos se “reencuentran” en Galilea, como los soldados que son reunidos para la batalla que les espera. “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará”. En lugar de describir otro caso en el que los discípulos malinterpreten la enseñanza de Jesús –como hace Mc 9,32-34- Mateo observa simplemente que ellos “se entristecieron mucho” (17,23b) por causa de las palabras sobre la cruz y prosigue el discurso sobre la comunidad, donde predominan los temas de la humildad, misericordia y reconciliación (18,1-35), típicos su enseñanza evangélica.

El contenido de este discurso y el hecho de haberlo colocado después de la predicción de la pasión y sobre el camino a Jerusalén, no son detalles accidentales. La descripción vigorosa de cómo será la vida del Reino de los cielos –tan distinta de la sociedad humana ordinaria- ilustra el camino de justicia, un camino simbolizado por la misma Cruz.

La tercera predicción se enuncia mientras Jesús y sus discípulos se aproximan a Jericó, siempre en la ruta de Jerusalén (20,17-19):

“Mirad que subimos a Jerusalén,  el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará”.

Esta predicción es detalladísima. Le sigue inmediatamente la llegada de la madre de los hijos de Zebedeo quien le pide a Jesús un puesto de honor a Juan y Santiago (20,20) (recordemos que en Mc son los mimos discípulos los que hacen la petición).

Esta solicitud, que distancia de sintonía con la enseñanza del Maestro, provoca la enseñanza más explícita del Evangelio sobre la relación entre la cruz y el discipulado. Estar con Jesús en su reino significa “beber el cáliz”, una metáfora utilizada para indicar la muerte de Jesús, la cual reaparecerá en la narración de la pasión (26,27-28; 26,39).

Las palabras de Jesús a los hijos de Zebedeo y a los otros discípulos, indignados por las maniobras de Juan Santiago (20,24), continúan conectando el seguimiento con la cruz, pero ahora en referencia a las cuestiones del poder. Los discípulos no deben imitar a “los jefes de los gentiles”, que ejercen su poder “dominando” a los otros (20,25). En la comunidad de Jesús, el verdadero poder y la auténtica grandeza están al servicio de los otros y en el dar la vida por ellos. El evangelio no está pidiendo una sumisión sin sentido: el “servicio” debe ser entendido a la luz de la misión misma de Jesús. Él es el “siervo” y el “esclavo” por excelencia, activo, abierto y sensible a las necesidades de los otros.

Es precisamente aquí que el ministerio de servicio y de olvido de sí aparece traducido en el lenguaje de la cruz: “…el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos” (20,28). Retomando un dicho marcano (10,45), Mateo describe la muerte de Jesús que evocan al Siervo sufriente de Isaías 53. 

Jesús, siervo de Dios, da su vida por el bien de Israel.

En un punto precedente del evangelio, Mateo ya había conectado de manera explícita el ministerio de misericordia y las curaciones milagrosas de Jesús con la imagen del Siervo. Después del primer grupo de milagros obrados por Jesús, concluyó: “Para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades” (8,17, citando a Isaías 53,4).

Y Jesús, el dulce, compasivo sanador, había suscitado otra referencia al Siervo en 12,17-21, donde Mateo cita extensamente a Isaías 42,1-4.

Por esto, en el corazón de su evangelio, Mateo dice claramente que la cruz no es un más un símbolo de muerte, ni la crucifixión una conclusión arbitraria de la vida de Jesús. La cruz, a causa de su fiel búsqueda de justicia por parte de Jesús, es la expresión extrema de  su vida y de su misión. El Hijo del hombre había dado su vida por la salvación de muchos mucho antes de subir al Gólgota: la cruz era el acto definitivo de aquella misión de justicia que exigía el don de la misma vida. Todo discípulo decidido a compartir el destino de Jesús debería recorrer la misma vía de la justicia y dar la propia vida de la misma manera.

En el evangelio de Mateo, la “cruz” tiene diversas gradaciones de significado. Para Jesús como para sus seguidores era algo interiore y personal, un encuentro con el misterio del sufrimiento y de la muerte, que pondría a prueba su fe. La oposición y la muerte que había llevado consigo, no eran en este sentido opciones de Jesús, sino impuestas sobre él.

Si bien el sufrimiento no era buscado, podría conducir a una nueva vida. Al mismo tiempo, en el evangelio de Mateo, la cruz tiene un significado activo, público. La cruz era la inevitable conclusión del modo de vivir de Jesús y por tanto el emblema de la fidelidad a su misión. Como tal, fue “tomada” por Jesús una decisión plenamente meditada.

3.4.  el discipulado y la misión en Mateo

Jesús se acercó a ellos y les hablo así: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra, vayan pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del E.S, y ensañándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. (leer Mt 28, 18-20).

Esta misión comprende dos rasgos fundamentales:

a) El envío parte del poder absoluto universal del Crsito glorioso

b) El envío abarca tres aspectos:

-          hacer discípulos a todas las gentes.

-          bautizarlas en el nombre del Padre, Hijo y E.S.

-          enseñarles a guardar todo lo que Él ya ha enseñado antes a ellos.

3.5.  La misión de “hacer discípulos” en san Mateo

Comunidades judías

Comunidades cristianas

1) En los años 70 con la destrucción del templo, significó la desaparición de todas sus instituciones, excepto el grupo fariseo.

1) este hecho constituye la oportunidad de continuar la misión afuera de Palestina y recoger en su seno a personas provenientes del paganismo.

2) fariseísmo rabínico, buscaba fortalecer su identidad y afianzar su religión, apelando no sólo a las escrituras sagradas, sino a las tradiciones orales. 

2) las comunidades cristianas, que sin renunciar a la herencia judía recibida en las escrituras, buscaban, desde su fe en Jesús como Mesías, crecer y abrir nuevos horizontes, incluyendo a los gentiles.  

Lo novedoso de las comunidades cristianas:

-          Galilea marcó el inicio del ministerio de Jesús

-          Hay tres montes en el evangelio (bienaventuranzas, trasfiguración y el monte Galilea donde Jesús confiere la misión).

-          Es solo la “justicia” la que hace verdaderos discípulos de Cristo, de modo que se pueden aceptar paganos sólo basados en su fe y buena voluntad.  En conclusión, la misión de Jesús

La misión tiene un objetivo, expresado en un verbo técnico: “Hacer discípulos a todas las gentes”. La Escuela del Reino se abre a horizontes grandes, en lugar de reducirse a grupo pequeño, porque él es el Maestro de todos (23,8).

En conclusión, la  misión de Jesús y de los discípulos entran en una dinámica, donde Israel tiene la prioridad, pero después viene un juicio sorpresivo, ya que Israel, el pueblo de Dios será objeto del mismo, mientras que el pueblo sin Dios, el pagano  tendrá su recompensa. La misión al conjunto de los paganos tendrá lugar el día señalado (la muerte y resurrección de Cristo) como Jonás que debió permanecer tres días dentro del vientre de un cetáceo. Así mismo, lejos de ser un invento de Mateo, la misión a ellos, está inspirada en los textos proféticos. 

3.6. ¿Cuál es el objetivo de la misión entre paganos?

  1. La revelación de Dios en el monte santo, lo que significa quitar la división entre judíos y gentiles y compartir juntos en la fe. Desde el punto de vista judío que comparte el autor, esto significa que Israel debe ser convertido para posibilitar la reunión con los paganos.
  2. la misión a los paganos es doble

-          Hacia fuera: anuncio a las naciones para alcanzar a todos.

-          Hacia dentro: reunirse para alcanzar a Jesús, añadiéndose al resto fiel de judíos creyentes en Cristo. 

En conclusión, lo más impresionante es el llamamiento al discipulado no de manera individual, sino como naciones enteras, una misión tan grande como intempestiva. Aunque incluye a Israel, el objetivo principal son las “naciones”.

Y la forma para lograrlo tiene dos verbos dependientes: bautizando y enseñando o los dos participios pendientes, bautizar y enseñar especifican el modo de hacer discípulos. El bautismo será administrado en el nombre (singular) del Padre y del Hijo y del E.S. (la formula trinitaria más clara del NT). 

El bautismo es una experiencia fuerte de inmersión en Dios y de compromiso generoso con su voluntad; pero aquí es una inmersión en el Dios cristiano, Padre, Hijo y Espíritu Santo (28,20). Lo que comenzó siendo un bautismo en el nombre de Jesús (Hech. 1,5 y 2,38), la experiencia cristiana y el uso litúrgico lo transformó en un bautismo en la comunidad de Dios: es una vinculación fuerte con Jesús, el Salvador; una entrega obediente a la voluntad del Padre, y un dejarse guiar por el poder del Espíritu Santo.

En síntesis...

Fase 1 del discipulado: la enseñanza (Mt 7, 21-27)

Fase 2 del discipulado: el Resucitado(Mt 28, 16-20)

El primer envió misionero de los discípulos

El segundo envío misionero de los discípulos

 

5 grandes discursos del auténtico discípulo que debe poner en práctica 

Por el bautismo se sella la íntima vinculación del Padre, Hijo y E.S.

Encargo parcial y reservado para sí (Mt 10, 1.7-8)

El Resucitado sigue presente en medio de su Iglesia

Mateo invita a su comunidad y a los cristianos de todos los tiempos a enraizarse firmemente en las enseñanzas de Jesús y a traducir estas enseñanzas en acciones concretas.

Mateo señala la culminación y plenitud de la misión de Jesús. Pero se trata de una misión que debe ser llevada por sus discípulos.

Durante el ministerio terreno de Jesús ya hay algunas insinuaciones sobre la superación de las fronteras, hay que esperar la muerte y resurrección, porque todavía no es el momento para llegar a los paganos.

Ya llega el momento de la muerte y resurrección, donde él envía a sus discípulos, como Mesías glorioso, para que sean todas las naciones llamadas al arrepentimiento y a la fe, por la proclamación del evangelio. 

 

4. Reflexión Personal

ë   ¿Las experiencias que he tenido de llamado-respuesta y comunión-misión, han sido experiencias comunitarias?

 

ë   ¿Cuál es la dimensión misionera del bautismo y de los demás sacramentos?

 

ë   ¿De que manera podemos cumplir el mandato misionero de hacer discípulos a todas las gentes en nuestra comunidad, GRUPO JUVENIL...?


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Publicado por wjsossa @ 6:47
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